Una aproximación al Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia (TSCC): por una renovación crítica del Trabajo Social

Resumen

En este artículo partimos de una introducción situando la coyuntura colombiana en la posibilidad de construcción de paz con justicia social, la cual brinda a su vez una apertura para una posible renovación crítica de la profesión, proceso para el cual consideramos el Colectivo de TSCC tiene mucho para contribuir en la batalla de las ideas, por lo que es importante rescatar su experiencia. Para esto realizamos una breve aproximación histórica a su proceso organizativo entre 2004 y 2016; posteriormente planteamos un balance inicial de su producción académica, usando como base sus principales documentos públicos (Manifiesto de 2005, Manifiesto de 2012 y Principios Organizativos de 2016), así como referenciándonos en las disertaciones de maestría que integrantes del Colectivo hemos realizado en Brasil, evidenciando el acumulado teórico-político del Colectivo TSCC, pero también exponiendo vacios y desafíos sobre los cuales es necesario trabajar; finalmente, a manera de conclusiones, se exponen algunos elementos para seguir pensando el Colectivo, pero más allá, para construir el posible proceso de renovación profesional crítica en Colombia.

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Biografía del Autor

Juan Pablo Sierra-Tapiro, Universidad Santiago de Cali. Cali, Colombia.

Doctor y Magister en Servicio Social de la Universidad Federal de Rio de Janeiro. Formado en Trabajo Social en la Universidad del Valle. Docente de dedicación exclusiva del Departamento de Humanidades de la Universidad Santiago de Cali; miembro del Grupo de investigación en Ciencias Sociales y Humanas (GISOHA); Coordinador del grupo de estudio Praxis. Miembro del Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia desde 2007.

Citas

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Publicado
2018-07-01
Como citar
SIERRA-TAPIRO, Juan Pablo. Una aproximación al Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia (TSCC): por una renovación crítica del Trabajo Social. PROSPECTIVA. Revista de Trabajo Social e Intervención Social, [S.l.], p. 139-170, jul. 2018. ISSN 2389-993X. Disponible en: <http://revistaprospectiva.univalle.edu.co/index.php/prospectiva/article/view/6622>. Fecha de acceso: 20 ene. 2019

Palabras clave

Trabajo Social Crítico, Renovación crítica del Trabajo Social, Proyecto ético-político profesional, Paz con justicia social, Marxismo

1. Introducción

En la actual coyuntura histórica en Colombia se abre la posibilidad de una renovación crítica del Trabajo Social. Para ello es necesario una aprehensión socio-histórica de la profesión; el fortalecimiento de la organización gremial; y la construcción plural de un proyecto ético-político profesional, que recoja en su interior las diversas expresiones profesionales, con el fin de contribuir a los procesos de democratización, para construir una nueva Colombia en paz con justicia social, en coherencia con un proyecto de sociedad en un horizonte de superación de la barbarie capitalista, imperialista y neoliberal.

En esta apuesta por una renovación crítica profesional, que cada vez toma más fuerza, es importante rescatar la experiencia del Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia, como un proceso que ha logrado consolidarse a lo largo de más de una década, siendo hasta ahora, tal vez, el principal motor de movilización de debates en torno a la construcción de un proyecto ético-político profesional en el país. Para lograrlo, se aproxima a la herencia teórico-metodológica y política inspirada en Marx, para aportar tanto en el análisis de la realidad social como en su transformación; asumiéndose como parte de la clase trabajadora y reconociendo la importancia de participar en procesos de luchas sociales y de clases; articulándose internacionalmente con procesos profesionales que comparten esta perspectiva, particularmente en América Latina.

Entendemos que es importante recuperar y analizar experiencias como la del Colectivo de TSCC, ya que es una expresión de la lucha de clases en la batalla de las ideas al interior de una profesión. A continuación, expondremos primero una breve referencia socio-histórica de su surgimiento y desarrollo; posteriormente, presentaremos un balance inicial de la producción académica al interior del Colectivo, presentando algunos temas que consideramos claves en el proceso; finalmente, a manera de conclusiones, realizaremos una síntesis del potencial del Colectivo en un proceso de renovación crítica del Trabajo Social en Colombia y su potencial aporte a la construcción de la paz con justicia social2.

La intención de esta publicación es dar continuidad a las reflexiones expuestas en los artículos Vigencia de la lucha de clases, proceso de paz en Colombia y desafíos al Trabajo Social (Sierra-Tapiro, 2016) y Posibilidades de un Trabajo Social crítico en Colombia (Sierra-Tapiro, 2013), ambos publicados en la revista Prospectiva, No. 22 de 2016 y No. 18 de 2013 respectivamente, los cuales fueron producto de reflexiones en el proceso de estudio de doctorado y de maestría en Servicio Social.

2. Sobre la metodología

En este artículo retomamos parte de las reflexiones sintetizadas en el capítulo 5 “La construcción de un Trabajo Social Crítico en Colombia”, de la tesis de doctorado titulada Lucha de clases y Trabajo Social en Colombia. Una aproximación a los casos del Movimiento Político y Social Marcha Patriótica y del Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia, defendida en febrero de 20173 (Sierra-Tapiro, 2017).

Como parte de la estrategia metodológica, asumimos una aproximación al método dialéctico-materialista y a la teoría crítica de la economía política. Para el capítulo de la tesis aquí retomado, en particular sobre el análisis del Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia (2005, 2012b, 2016b), se realizó una revisión documental, se analizaron los documentos públicos, Manifiesto de 2005 y 2012, y Principios organizativos del 2016; también se revisaron las disertaciones de maestría defendidas en Brasil entre 2010 y 2016 por quienes han sido parte del Colectivo, y se realizó una revisión general de las actas de las asambleas Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia (2009, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015 y 2016). En el año 2015 en un Foro nacional, previo a la asamblea, se presentaron los elementos de análisis y reflexión sintetizados hasta ese momento, lo que sirvió como ejercicio de retroalimentación.

3. Algunos elementos claves del contexto coyuntural

En Colombia estamos viviendo una nueva coyuntura histórica, la posibilidad real de construir una paz con justicia social, en un proceso de necesaria democratización política, social y económica. Esta coyuntura se enmarca en el diálogo y acuerdo de paz entre el Estado de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP), las cuales se constituyeron desde el mes de septiembre de 2017 como partido político legal denominándose ahora Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), así como en el diálogo entre el Estado y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Sin embargo, la posibilidad real de construir la paz con justicia social no se limita a estos diálogos y acuerdos (en la expectativa que se logre también un acuerdo con el ELN), sino que pasa, fundamentalmente, por la continuidad y auge de las luchas sociales y de clases, para que, efectivamente, se cumpla lo acordado por parte del Estado y sus instituciones por medio de políticas públicas, pero también de ir más allá, de ampliar y profundizar los procesos de democratización (Estrada-Álvarez, 2015, 2017 y Sierra-Tapiro, 2016, 2017).

Esta coyuntura histórica en Colombia no es ajena a la crisis estructural capitalista mundial y sus repercusiones en América Latina; una crisis que no es sólo económica -de super acumulación, superproducción, y especulativa financiera- sino también política -del propio Estado burgués-, social -intensificándose la desigualdad social basada en los procesos de pauperización relativa y absoluta-, ambiental -con la destrucción de la naturaleza-, demostrándose la insostenibilidad del propio modo de producción y reproducción capitalista, lo que conlleva en general a una intensificación de la conflictividad social.

Es necesario profundizar en un análisis de las tres últimas décadas en la región que nos posibiliten entender mejor el presente y proyectarnos al futuro. Podemos indicar inicialmente que la ofensiva neoliberal, como respuesta a la crisis capitalista, lo que ha provocado es su agudización; que las masas de trabajadores urbanos y agrarios, de desempleados, expropiados y oprimidos, han forjado diversas formas de resistencia y luchas contra la barbarie social, renovando búsquedas por superar esas condiciones de vida, logrando en momentos poner en jaque la democracia burguesa; que limitar las posibilidades de transformación social a la vía electoral y de reformas dentro del orden social establecido, conlleva a asumir los límites propios de la reproducción capitalista, a pretender una gobernabilidad desde un acuerdo entre clases que cuando se agudiza la crisis termina rompiéndose y sacrificando los intereses de las mayorías, la clase trabajadora en su conjunto y los diversos sectores oprimidos4.

Todo esto afecta la coyuntura de transición que se vive actualmente en Colombia, con profundas contradicciones, donde hay diversos proyectos en disputa, desde la continuidad de la estrategia neoliberal con la institucionalización de la contra-insurgencia, pretendiendo contener las luchas sociales y de clases; pasando por varias formas de pretender regular la ofensiva neoliberal, aproximándose a una supuesta alternativa neo-desarrollista, que respondiendo a necesidades y demandas sociales fortalece políticas públicas focalizadas, pero que en lo esencial mantiene los procesos de mercantilización de los derechos sociales y la privatización de las instituciones públicas, la reprimarización y financiarización de la economía, y de control social, represión y militarización de la vida cotidiana; hasta la superación del neoliberalismo, fundamentado en una perspectiva anti-imperialista y anti-capitalista.

Este último proyecto implica la constitución de nuevas bases para las relaciones sociales, un nuevo modo de producción y reproducción de la vida, para lo cual se hace necesario un nuevo Estado, donde tácticamente se asuma la disputa dentro de los límites de la democracia burguesa, en el proceso de transición, pero en una apuesta de construcción de una nueva democracia que emerja desde la movilización social, es decir, que se sustente en el denominado poder popular, asumiendo que la posibilidad de radicalización de este proceso no se limita al ámbito nacional (Sierra-Tapiro, 2017).

4. Breve aproximación histórica a la experiencia organizativa del Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia (TSCC)5

La iniciativa de Trabajo Social Crítico en Colombia surge en 2004 como una expresión de la lucha de clases en la batalla de las ideas, en este caso, al interior de una profesión; pretendiendo el enfrentamiento y la superación de un Trabajo Social tradicional y conservador, considerado históricamente de espaldas a la realidad social colombiana; en un contexto determinado por la intensificación del terrorismo de Estado, bajo el primer gobierno de Uribe Vélez, que reproducía y profundizaba las estrategias neoliberales y contrainsurgentes6, en lo que Vega (2006) ha denominado “neoliberalismo armado”.

Pero la realidad social colombiana estaba en contradicción con los nuevos aires de un giro hacia la izquierda (diverso y diferenciado), que se presentaban en la región continental, con gobiernos denominados progresistas, que frente a las catastróficas consecuencias sociales del neoliberalismo se constituyeron (algunos más en apariencia que en esencia), en alternativas de soberanía, autodeterminación y anti-neoliberalismo, donde una de sus principales expresiones fue la derrota del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) en Mar del Plata en 2005, todo lo cual era un aliciente para el auge de expresiones organizativas y de movilización.

En este contradictorio contexto, la construcción del Colectivo TSCC, ha pasado por diversos momentos, que podríamos sintetizar así:

2004-2007. Surgimiento y consolidación

Conformación de los grupos de la Universidad Nacional en Bogotá en el 20047 y de la Universidad Industrial de Santander en Bucaramanga en el 2006. Realización del I Encuentro Latinoamericano de Trabajo Social Crítico en 20058 con el cual se tenía el propósito de tener una visión panorámica de diversas perspectivas de lo que podría denominarse crítico en Trabajo Social en la región, y de intentar encontrar elementos comunes que posibilitaran una articulación continental. Como producto, se elaboró un Manifiesto en el cual se plantean los elementos para un Trabajo Social Crítico en América Latina. El Grupo de TS Crítico asume como fundamentación una perspectiva marxista, socialista y referenciada en el debate profesional en Brasil9, a pesar que no se hace explícita en los documentos del mismo.

2007-2009 Ampliación con fracturas, contradicciones y diferencias.

Conformación de los colectivos de la Universidad del Valle en Cali en el 2007, Universidad de Caldas en Manizales en el 2007-2008, Universidad Republicana en Bogotá en el 2008, Universidad de Antioquia en Medellín en el 2008-2009 y Universidad de Quindío en Armenia en el 2008-2009. Realización del 1er. Congreso Latinoamericano de Trabajo Social Crítico en Bucaramanga en el 2008, en el cual se pretendía, a diferencia del I Encuentro, una profundización en el debate profesional a partir de una crítica marxista, sin embargo, por diversos motivos no fue esto lo que sucedió, además de la diversidad entre los propios invitados principales para este congreso10, se presentaron varios trabajos que a pesar de que se asumían desde una perspectiva crítica con respecto al Trabajo Social tradicional y conservador en Colombia, y que asumían un diálogo con el marxismo, destacaban la necesidad de articulación con otras perspectivas críticas, como el pensamiento de Paulo Freire o de Foucault, en una presentación más ecléctica que profunda sobre los posibles puentes y distancias entre estas perspectivas.

En este periodo también se realizó el I Foro Nacional Estudiantil de TSC en Armenia en el 2009 y el I Encuentro y Asamblea Nacional de Trabajo Social Crítico Colombia en Cali en el 2009, espacios que sirvieron como base respecto a desde qué perspectiva(s) entender y asumir lo crítico y la construcción de un proyecto ético-político profesional, ya que inicialmente hubo tensiones producto de contradicciones y diferencias, con la conformación de nuevos colectivos que no asumían lo crítico exclusivamente desde una perspectiva marxista y en un horizonte socialista, pero que comenzaron a ser superadas en el debate amplio y colectivo, logrando un primer acuerdo de los principios mínimos que marcarían en adelante la unidad de los diversos colectivos (sobre esto volveremos en la próxima sección).

2009-2017 Segunda consolidación, unidad en la diversidad

Consolidación como colectivo nacional, TSCC, con los colectivos Bogotá, Cali, Manizales, Medellín, y Rio de Janeiro en Brasil en 2012-201611. Organización y realización del 2do, 3er y 4to Congreso LA de TSC12 (Bogotá, 2010 - Cali, 2014 - Bogotá, 2017 respectivamente), los temas tratados giran en torno a la construcción de proyectos ético-políticos profesionales, la investigación y praxis profesional, las luchas sociales en el contexto latinoamericano. El objetivo de estos congresos ha sido profundizar en una perspectiva marxista de análisis y debate, donde se ha logrado cada vez una mayor consistencia teórica y política, evidenciando la rica heterogeneidad en el marxismo y en la aprehensión de la realidad latinoamericana, de las luchas sociales y de clases, y de las posibilidades y límites profesionales de contribución en estas luchas, entre otros.

En este periodo hubo un fortalecimiento y maduración de las reflexiones colectivas, destacadamente en los colectivos locales en sus procesos de autoformación, con diversas actividades de foros, con participación en diversos eventos y espacios académico-políticos locales, nacionales e internacionales, con producciones académicas que han movilizado debates a partir de la propuesta del TSCC, entre otros.

En general, entre 2009 y 2017, el Colectivo se ha ratificado en asumirse desde una perspectiva marxista y en un horizonte socialista13, como base para la construcción de sus principios mínimos comunes (los cuales han sido discutidos, ajustados y sustentados en las diversas asambleas realizadas). Sin embargo, también se han presentado nuevas divergencias en torno a: la forma y el fortalecimiento organizativo; la construcción estratégica y táctica en coherencia con los principios establecidos; la articulación con procesos y movimientos expresiones de las luchas sociales y de clases en Colombia; la articulación con procesos profesionales críticos-marxistas en la región y/o el mundo; la profundización, unidad y coherencia teórico-política; entre otros. Estos elementos son muy importantes en el proceso de proyección del Colectivo, tanto en su contribución en los debates profesionales, como en su articulación con procesos de luchas sociales y de clases más allá del ámbito profesional.

Una característica que cada vez se ha intensificado, es que las/os integrantes del Colectivo, en su mayoría, participan o son militantes de otros procesos organizativos como movimientos sociales y/o políticos, partidos políticos, entre otros; no limitando su accionar a lo profesional ni al movimiento estudiantil universitario -en el caso de estudiantes-. Esta vinculación, a su vez, ha influenciado en una mayor cualificación del Colectivo, que en la pluralidad ha conseguido mantener su unidad, con base en los principios acordados y asumidos como mínimos comunes.

Visto en conjunto, este fortalecimiento teórico-político y cambio de perfil de la mayoría de sus integrantes, claramente corresponden a un auge de la lucha social y de clases en Colombia, con un importante triunfo del movimiento estudiantil universitario en 2011 -y del cual el Colectivo y sus integrantes no fueron ajenos- al derrotar una reforma a la Ley 30 de 1992, de Educación Superior, con la que el gobierno de Santos Calderón pretendía profundizar su fundamento neoliberal.

Pero sobre todo, este auge de luchas pasa por el fortalecimiento y consolidación de movimientos como la Marcha Patriótica, el Congreso de los Pueblos, entre otras plataformas de unidad social y política, que han movilizado una agenda de luchas por la paz con justicia social, por los derechos humanos, por la reforma agraria, por la soberanía y la democracia.

Lo cual también está relacionado directamente con el proceso de paz, el diálogo y acuerdo entre el Estado colombiano en cabeza del gobierno de

Santos Calderón y las FARC-EP en el 2012-2016, y las aproximaciones e inicio de un diálogo con el ELN.

Esto ha posibilitado otro escenario para la organización y la movilización social, diferente al estado de terror y de prácticas contrainsurgentes - podríamos decir típicas de dictaduras autocráticas- del gobierno Uribe Vélez (recordando que Santos Calderón fue Ministro de Defensa en su segundo gobierno).

Con Santos Calderón, a pesar de que en temas estratégicos económicos y políticos mantiene una continuidad con Uribe Vélez, dado que representan los intereses del gran capital transnacional; al reconocer la existencia del denominado “conflicto armado” y, por lo tanto, reconocer las organizaciones insurgentes en armas como “actores políticos”, se crea un nuevo escenario que, a pesar que la persecución y represión se han mantenido, posibilita efectivamente visibilizar estas nuevas plataformas de lucha social y de clases.

Lo que no significa que sin este nuevo escenario no hubiera tal emergencia, pero sí habría sido todavía más difícil y compleja su posibilidad de articulación y acción nacional e internacional. Actualmente Colombia vive un momento sui generis de construcción de una paz en proceso, esto con seguridad tendrá implicaciones de todo tipo para la profesión; son tiempos de nuevos desafíos, pero implica reconocernos en nuestra propia historia, del Colectivo, de la profesión, de la sociedad colombiana, de las luchas de clases en el país, en la región continental, en el mundo, en el momento de mayor expansión y profundización del capitalismo-imperialismo, el cual pretende una apariencia de paz sustentada en la resignación, el miedo y la represión.

TSCC, desde su fundamentación tiene importantes desafíos para continuar su compromiso con las clases trabajadoras, con todas y todos los oprimidos, por la soberanía nacional, en clave regional anti-imperialista; contribuyendo a las luchas por la dignidad (im)posible en la sociedad burguesa, por tanto, con todos los límites y contradicciones propias de la profesión, contribuir para que esa dignidad se realice en una nueva sociabilidad.

Los desafíos son teóricos-prácticos-organizativos, para una renovación crítica del Trabajo Social en Colombia de cara al país, para superar el endogenismo-epistemologismo hegemónicos en el debate académico y la concepción generalizada de la profesión, así como el pragmatismo en el ejercicio profesional (Sierra-Tapiro, 2013, 2016).

A continuación arriesgaremos un primer balance de la producción académica en el Colectivo, la cual consideramos -con sus desarrollos, fortalezas, potencialidad, aciertos, contradicciones, límites y errores- sirve como referencia en ese proceso.

5. Algunas reflexiones sobre la producción académica en el Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia (2005-2016)

Uno de los reconocimientos que el Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia ha logrado en diversas universidades en el país, así como entre profesionales, docentes y estudiantes, es que es un proceso en el que se ha mantenido un trabajo constante de formación y de fundamentación de los debates que son movilizados a nivel local, nacional, e incluso internacional.

Efectivamente, dada la precaria producción académica profesional en Colombia, por lo menos hasta inicios del presente siglo; los límites en la formación profesional, en muchos casos con un acentuado énfasis tecnocrático-operativo; así como la falta de debates amplios en torno a la profesión y, sobre todo, de cara a la realidad social del país; el Colectivo ha logrado posicionarse, con simpatizantes y detractores, lo cual le brinda un potencial, pero también es un riesgo en términos de la verdadera capacidad del Colectivo para responder a los diversos desafíos del momento actual.

Sin duda, uno de los principales cuidados que debemos tener, es la continuidad y profundización en la apropiación de los fundamentos teórico-metodológicos y políticos, en la perspectiva asumida.

Nos parece que hay dos tipos de documentos que nos sirven como referencia para un balance inicial al respecto: por un lado, los Manifiestos de 2005 y 2012, así como los Principios organizativos de 2016, los cuales evidencian una construcción colectiva, expresan los elementos comunes de acuerdo, destacando cuestiones que deben ser pensadas y/o profundizadas.

Por otro lado, y de forma complementaria, nos sirven las disertaciones de maestría de integrantes del Colectivo que hemos estudiado en Brasil, en la búsqueda precisamente de esa apropiación desde el debate que fue planteado como referencia en términos profesionales. A pesar de que sean producciones individuales, pueden brindarnos elementos para percibir el proceso en su conjunto, entendiendo que éste no se limita a estas producciones14.

En su conjunto, nos parece que este balance inicial sirve como base para pensar debates y desafíos en términos de la apropiación de la perspectiva asumida por el Colectivo, destacando lo que consideramos son los elementos que nos permiten entender su pertinencia y aportes a la renovación crítica profesional en general, y al TSCC en particular, promoviendo una necesaria cultura y práctica de crítica y auto-crítica individual y colectiva.

Nos parece que estos documentos son referencias claves porque son evidencia de los acumulados colectivos teórico-políticos, durante todo el proceso, desde sus inicios hasta la actualidad. A partir de estos documentos podemos apreciar efectivamente un proceso de maduración conjunta, que aún está en un momento germinal, pero cada vez más sólido y coherente, base para la construcción de una estrategia que posibilite la disputa real y efectiva por una hegemonía crítica en un proceso de renovación profesional en Colombia, y en articulación con otros procesos en la región continental.

El Manifiesto de 2005 se hizo público a fines de ese año. En este documento se pretendía recoger los elementos comunes para la construcción de un Trabajo Social Crítico en América Latina, a partir de los debates y propuestas realizadas durante el I Encuentro. Este manifiesto fue escrito por integrantes del Grupo de estudio TS Crítico de Bogotá, el cual se puso a circular como borrador para recoger sugerencias por parte de los/as participantes en dicho encuentro. Es un documento con varias imprecisiones teórico-políticas, en parte posiblemente por la intención de amplitud dada la diversidad presente en este evento; sin embargo, de manera transversal se encuentran los elementos que fundaron el proceso y que en la actualidad se mantienen, algunos con mayores desarrollos y otros como desafíos que todavía no se han encarado.

El Manifiesto de 2012, es la expresión de los acumulados de debates colectivos entre 2009, particularmente desde el I Encuentro y Asamblea, pasando por el 2do Congreso, realizado en 2010, para el cual todos los colectivos escribieron ponencias para ser presentadas en las mesas de debate de cada eje, y los debates en las asambleas de 2011 y 2012. Este nuevo manifiesto expresa un salto cualitativo respecto a los argumentos y la coherencia teórico-política con respecto al primer manifiesto, y sirve como base de presentación de los principios del Colectivo, que en la época estaban en su segunda versión (Colectivo de Trabajo Social Crítico, 2011, 2012a).

A partir del cierre de ese documento, comenzó un proceso de redacción del sustento de los principios, para lo cual los mismos se dividieron entre los colectivos para que elaboraran textos iniciales, así como la indicación de lecturas básicas que los fundamentaran; posteriormente, se realizaron debates en foros virtuales y presenciales, donde se fueron discutiendo los avances que se tenían, se realizaban ajustes y sugerencias, hasta el último foro presencial realizado en 2015, donde ya se decidió cerrar este ejercicio y organizar la versión final en un solo documento, que se presentó a fines de 2016 (Colectivo de Trabajo Social Crítico, 2015, 2016a).

El Colectivo de Trabajo Social Crítico (2005), ya en su primer manifiesto, explicita el reconocimiento del carácter contradictorio del ejercicio profesional, y ante el contexto social, económico y político de América Latina y el Caribe, caracterizado por la desigualdad, la exclusión y la injusticia, se posiciona desde una crítica a lo que considera un Trabajo Social funcional y conservador. En este sentido propone superar el discurso de la neutralidad en la acción profesional, asumiendo las dimensiones política y ética, apuntando a una acción transformadora.

Para esto se propone la producción teórica y la investigación para cimentar el Trabajo Social Crítico, así como pensar la formación profesional, rescatar las experiencias desde el trabajo de campo, aprehender la realidad desde lo macro para pensar y actuar en los contextos particulares, pensar las políticas públicas como una construcción participativa, y contribuir al fortalecimiento de movimientos sociales.

En general, nos parece que ahí se encuentran lineamientos que, como ya expresamos, aún se mantienen en la actualidad. Sin embargo, cabe advertir que, en este primer manifiesto, el énfasis de lo político está en lo que denominan la “acción política”, y tal vez lo que se presenta aquí es una cierta memoria de la Reconceptualización del Trabajo Social como un protagonista en los procesos de transformación social. Esto, por ejemplo, cuando en una parte se plantea el ejercicio del poder popular, y en otra, generar y/o acompañar procesos de resistencia desde Trabajo Social Crítico, aquí nos preguntamos ¿quién ejercería el poder popular?, ¿quién genera los procesos de resistencia?, ¿el profesional en Trabajo Social?, si es así lo que tenemos aquí es nuevamente una expresión de mesianismo, que a manera de provocación, y lo veremos más adelante, tal vez aún no terminamos de superar completamente en el Colectivo.

A pesar de que se plantea abiertamente la transformación de la sociedad, y un ideal de sociedad y de relaciones humanas, no se explicita el mismo, que como ya vimos se supone sería un proyecto socialista. Llama la atención incluso que en la caracterización realizada, y a lo largo del texto no se hace referencia directa a la explotación o los explotados, aunque en un momento sí se refiere a la contradicción capital-trabajo, y en otro, hace referencia a las conquistas de las clases trabajadoras y subalternas.

También nos llama la atención que, a pesar de asumir el carácter profesional del Trabajo Social en la división social del trabajo, también se hace referencia a lo disciplinar, y a la construcción de una identidad profesional, elementos que como ya hemos planteado en otros momentos (Sierra-Tapiro, 2013), se corresponden más con análisis y reivindicaciones endogenistas.

Ya en el segundo manifiesto del Colectivo de Trabajo Social Crítico (2012b), dando continuidad a una posición contra el conservadurismo profesional y las posturas de neutralidad, se plantea la construcción de un proyecto profesional pluralista, asumiendo las dimensiones ético-políticas, explicitando una perspectiva de clase. En este sentido, se plantea que el horizonte político, como proyecto de sociedad en el cual se referencie el proyecto ético-político, sea una sociedad emancipada (a pesar de que internamente ya se asumía el socialismo, éste no fue explicitado en los documentos por considerar que tácticamente sería más abierto plantear la emancipación).

Se reafirma y queda explícita la posición contra el capitalismo, para lo cual se propone la necesidad de realizar análisis histórico-críticos desde una perspectiva de totalidad, sobre el capitalismo, la crisis estructural y su fase neoliberal. Así como en el análisis de la “cuestión social”, de lo cotidiano y micro-social, a partir de estudios de la estructura de la sociedad y macro-sociales, como base para las acciones para la transformación social.

Aquí podría pensarse que nuevamente se estaría planteando dicha transformación desde la acción profesional; sin embargo, el espíritu general del texto no es ese, sino el de asumir la centralidad de la lucha de clases. Por tanto, que la organización profesional también debe ser desde una perspectiva clasista, pero colocándose en relación de contribuir y apoyar a los diversos procesos y luchas sociales y de clases, que apuntan a transformar la sociedad y la superación del capitalismo (llama la atención que, en general, se sigue refiriendo principalmente a movimientos sociales, no aparece referencia explícita a sindicatos o partidos, instrumentos organizativos históricos de las clases trabajadoras para las luchas económicas y políticas).

Nos parece que, en general, dado el poco contacto de la mayoría de integrantes del Colectivo -por lo menos hasta 2016- con el ejercicio profesional no docente, continúa de manera muy marginal una reflexión al respecto, más allá de algunas indicaciones sobre la pretensión de que las/os profesionales que compartan estos planteamientos los asuman.

Este límite se presenta, por ejemplo, al pretender que desde la profesión se propenda por la reconfiguración del Estado (hoy diríamos superación del Estado burgués), y de las políticas sociales públicas o privadas, sin ninguna otra mediación.

Es coherente que, como parte del proyecto societario que guía el proyecto profesional, se apunte a superar el Estado burgués, o si se quiere, dado el horizonte de emancipación humana, o sociedad emancipada, el fin de todo tipo de Estado, que implica la dominación de una clase sobre otra. Sin embargo, debe ser explícito que no pretendemos que desde la profesión esto se realizará, a pesar de que sí debemos pensar y actuar para contribuir en ese proceso.

Por otra parte, y volveremos más adelante sobre esto, es necesario pasar de la mención general a las políticas sociales, lo que nos implica análisis que hasta ahora, por lo menos en lo que conocemos y hemos revisado, la elaboración en el Colectivo ha sido prácticamente nula.

El Colectivo avanza en demarcar espacios de disputa, como lo son la educación y formación profesional, retomando los acumulados de lucha contra la mercantilización de la educación, la formación a distancia, los cursos de posgrado como estrategia de autofinanciación de las universidades públicas, los énfasis en la tecnificación e instrumentalización del ejercicio profesional, entre otros. Y, por otra parte, la transformación del código de ética profesional sustentado en debates de sus fundamentos y horizonte. Sin embargo, no se diseña una estrategia colectiva nacional para lograr efectivamente disputar los espacios, por lo que al final termina dependiendo de las coyunturas y acumulados particulares de cada colectivo.

Este segundo manifiesto, presenta los principios que en ese momento se exponen así:

Crítico con las luchas de organizaciones y movimientos sociales.

  • Asumir los fundamentos teóricos y metodológicos del materialismo dialéctico e histórico como método para la comprensión de la realidad social.

  • Profundizar en los análisis críticos del sistema capitalista, que aporten a la superación del mismo.

  • Impulsar un proyecto ético-político colombiano desde el Trabajo Social Crítico, en contra del conservadurismo profesional.

  • Desde una conciencia de clase, articular acciones desde Trabajo Social (Colectivo de Trabajo Social Crítico, 2012b).

Nótese, con respecto a los principios acordados por el Colectivo de Trabajo Social Crítico (2009) 15, que ya no sólo se plantea retomar sino asumir el marxismo (en la forma en que se expone ahí); se plantea profundizar en los análisis críticos del sistema capitalista, con un objetivo, aportar a su superación; ya no sólo se asume una posición contra el conservadorismo profesional sino que juntándolo con lo que antes era el cuarto principio, se plantea impulsar un proyecto ético-político, a pesar que se elimina la referencia a América Latina; finalmente, se crea un nuevo principio que es asumir el carácter clasista, aunque se podría afirmar que se plantea en un lugar central, al pretender ser el sujeto que articule acciones con las luchas de organizaciones y movimientos sociales.

Estos principios son la base común desde la cual se propone la articulación y organización no sólo del Colectivo TSCC sino de manera más amplia, para movilizar debates teóricos, jurídico-políticos y político-organizativos, para pensar y asumir lo que después denominaremos un proceso de renovación crítica del Trabajo Social en Colombia. Nos parece que en general es evidente el salto cualitativo entre 2005 y 2012.

Es así como llegamos al documento de los principios, que de alguna manera, es continuidad de este segundo manifiesto en el que se evidencian los elementos comunes de avance colectivo, con sus límites, para sustentar los mismos. A partir de 2015, como ya lo planteamos, se hace la última revisión y ajuste a los principios,

  • Impulsar la construcción de un proyecto ético-político profesional para la renovación crítica del Trabajo Social en Colombia.

  • Apropiar los fundamentos teórico-metodológicos del materialismo dialéctico e histórico, aportando al análisis concreto y a la transformación de la realidad social.

  • Asumirnos como parte de la clase trabajadora y participar en procesos de luchas sociales y de clases.

  • Articularnos internacionalmente con procesos profesionales desde una perspectiva latinoamericanista.

Como podemos observar, se reorganiza su presentación, colocando en primer lugar el referido a la construcción de un proyecto ético-político, nótese que no se plantea impulsar un proyecto sino la construcción de un proyecto, lo que implica impulsar los debates para construir el mismo, ya no en contra del conservadurismo profesional sino para la renovación crítica del Trabajo Social. Es decir, en realidad sí es contra dicho conservadurismo, sólo que la forma en que se expone ahora es propositiva para convocar a otras/os profesionales y estudiantes por fuera del Colectivo, es una propuesta de construcción que implica asumir el carácter plural de ese proceso, aunque con un objetivo, la renovación crítica, es decir que logremos que en el proyecto que se construya haya una influencia importante desde la perspectiva que asumimos.

El segundo cambio es que se integran los que eran los principios 1 y 2, referidos a asumir el marxismo, su herencia teórico-metodológica, denominada materialismo dialéctico e histórico, con el objetivo de aportar al análisis concreto de la realidad social y su transformación. Es decir, reivindicamos, recuperamos y asumimos esa herencia, porque consideramos que es la que nos permite una mayor aproximación al análisis concreto de la realidad social, y en ese mismo sentido contribuir a su transformación. Aquí no se está planteando un carácter mesiánico, sino que el aporte que podamos hacer a la transformación social pasa por el aporte que podamos hacer para el análisis de la realidad concreta en que vivimos, en clave de la unidad teórico-práctica.

El tercer cambio, fue que lo que antes era plantearse una consciencia de clase para articular acciones desde TSCC con las luchas de organizaciones y movimientos sociales, ahora se plantea como asumirnos como parte de la clase trabajadora, y coherentemente participar en procesos de luchas sociales y de clases. Es decir, explicitamos que nos entendemos no como un agente externo sino como parte de la clase y sus luchas, y por tanto de manera implícita, entender que el Colectivo es un espacio de organización profesional, pero que es necesario ir más allá en términos de militancias sociales y políticas, pero también que no por estar en esas otras militancias debamos dejar de construir el Colectivo y el proceso de renovación crítica del Trabajo Social en Colombia.

Finalmente, se recupera nuevamente, aunque de forma diferente, un principio internacionalista, de cara a proponer una articulación con otros procesos profesionales desde una denominada perspectiva latinoamericanista, sobreentendiendo que en esta articulación se priorice, aunque no se limite exclusivamente, a un intercambio con quienes se compartan estos principios, básicamente pensar y construir contra-hegemonía en la región desde una crítica marxista, recuperando también el legado del pensamiento y luchas latinoamericanas.

En términos generales, en la presentación de estos principios quedan claras las influencias que hemos tenido en nuestro acumulado de debate: el entendimiento de que recuperar la herencia teórico-metodológica inspirada en Marx, planteada en el documento como la perspectiva histórico-crítica, implica apropiar su método dialéctico materialista e histórico, la teoría crítica de la economía política, y una perspectiva revolucionaria desde la clase trabajadora.

En consecuencia, se reafirma el TSCC como una propuesta contra el conservadurismo profesional, especialmente contra el supuesto carácter neutral de la profesión, y se convoca a la construcción de un proyecto ético-político profesional, lo que implica asumirnos también en un debate ético profesional, no desde la moral impuesta sino desde una reflexión histórico-ontológica, y su correspondiente práctica política, en un horizonte de emancipación humana.

Se plantea entonces una perspectiva de totalidad para superar toda fragmentación de la realidad, un análisis crítico de la sociedad capitalista, sus desarrollos y sus particularidades en la región y en Colombia, como bases para la construcción y materialización de dicho proyecto. Lo que, a su vez, implica la necesidad de asumirnos como parte de la clase trabajadora, reconociendo su acumulado histórico de luchas y pensando nuestros posibles aportes, dentro de los límites profesionales, a las mismas.

Como ya hemos planteado, esos acumulados están evidentemente permeados por los desarrollos de estudios colectivos e individuales, donde han tenido una influencia importante los estudios de posgrado en Brasil16. Por lo tanto, para continuar el análisis de estos documentos del Colectivo que, con sus aciertos y límites teórico-metodológicos y políticos, son como una síntesis del proceso; pretendemos presentar algunos temas que consideramos son recurrentes o que han marcado de manera importante diversas reflexiones individuales y colectivas17.

5.1 Recuperación de la herencia teórico-metodológica y política inspirada en Marx

Tal vez el principal acumulado común que hemos logrado constituir, y por el cual cada vez el Colectivo TSCC es más referenciado en Colombia, es por asumir la reivindicación y comenzar una aproximación y aprehensión de la herencia teórico-metodológica y política inspirada en Marx, es decir, del propio Marx, Engels y diversos autores de la tradición marxista.

No fue fácil asumir en los documentos públicos que nuestra perspectiva crítica es marxista; consideramos que esto se presenta principalmente por prevenciones y preocupaciones -históricamente sustentadas- sobre la capacidad de influencia y de aproximación a la masa de profesionales y estudiantes de Trabajo Social si de entrada se plantea el marxismo (y el socialismo) como base de nuestro proceso, lo cual incluso fue parte de las contradicciones de la propia dinámica histórica desarrollada en el Colectivo. Sin embargo, nunca se ha negado esta apuesta y es creciente su explicitación, particularmente en las disertaciones de maestría (pero también en otros documentos).

Asumir esta herencia en su unidad indisoluble es fundamental para superar lecturas parciales y fragmentadas del pensamiento y obra de Marx. Descubrimos en esta herencia todo el potencial transformador para superar el modo de producción y reproducción capitalista y la sociabilidad burguesa, en un horizonte de emancipación humana.

Muchas/os de quienes estamos y han pasado por el Colectivo, hemos llegado principalmente en una búsqueda por contribuir desde un compromiso profesional con la transformación social; seguramente con un fuerte mesianismo y utopismo, el cual precisamente hemos ido logrando identificar, enfrentar y, parcialmente, superar al interior del proceso.

En este sentido, a pesar de que no se expresara en esos términos, o no tuviéramos esa consciencia o claridad conceptual, lo primero que nos convoca es la perspectiva de clase; y en el camino se ha entendido que esta perspectiva se fundamenta en un método de aprehensión de esa realidad social, y dicha aprehensión constituye una teoría crítica.

Sin embargo, rescatando los avances colectivos -e individuales- en este proceso de formación y auto-formación, sospechamos que en general tenemos apropiada la reivindicación y la certeza política que es desde la herencia del marxismo que podremos constituir las bases del TSC, pero nuestra apropiación todavía está limitada principalmente a una primera aprehensión teórica-abstracta.

Es decir, logramos cada vez de manera más consistente hacer una reflexión epistemológica del método en Marx -con algunos límites-, esto está presente en la mayoría de disertaciones defendidas hasta ahora, pero habría que analizar hasta dónde nuestros análisis efectivamente están logrando captar y reproducir la realidad social desde la lógica dialéctica y el fundamento materialista-histórico en una perspectiva de totalidad.

Esto se evidencia también en la incipiente reflexión colectiva sobre la coyuntura colombiana, latinoamericana y mundial. En las disertaciones de maestría en general se ha logrado una recuperación histórica importante, a partir de autores e intelectuales marxistas, hemos hasta sido creativos en algunos elementos de análisis y exposición, pero hemos tenido insuficiencias para mostrar una apropiación en el análisis de la realidad desde la crítica de la economía política, a pesar de que hemos ido acumulando en este sentido, todavía es mucho lo que nos falta.

Por otro lado, llama la atención que a pesar de que en ningún momento en los debates de principios se hace referencia a la perspectiva histórico-crítica, desde el segundo manifiesto toma fuerza esta expresión, lo cual nos parece implica asumir en el análisis propuesto por Montaño, recuperando parte del debate profesional en Brasil y América Latina, que en Trabajo Social existen dos perspectivas, una endogenista y otra histórico-crítica, que se habría desarrollado en ese país y la región. Nos parece que es necesario problematizar si es ésta la mejor expresión para la perspectiva que asumimos, si concordamos con Salamanca-Ávila (2010) en que hay diversas concepciones de lo crítico, y también diversas perspectivas o formas de entender y asumir lo histórico, tal vez sea más pertinente explicitar que nuestra perspectiva es crítica-marxista, con todo lo que implica.

5.2 La construcción de un proyecto ético-político profesional

Otro de los acumulados que se ha logrado ir consolidando es la referencia a la construcción de un proyecto ético-político profesional. En esta reflexión se ha tomado, dada la influencia del debate hegemónico al respecto en Brasil18, los denominados fundamentos ontológicos de la ética, teniendo como autora de referencia principalmente a Barroco, quien a su vez se fundamenta en Lukács.

Sin embargo, nuevamente aquí nuestra apropiación todavía está en proceso, limitada principalmente a una aprehensión de la reflexión teórica de diversos autores. A pesar de lo enunciado, es poco el análisis concreto de la moral hegemónica en Colombia, tradicional y conservadora, síntesis del ethos lumpen-burgués, y del catolicismo, que en la actualidad se presenta en una renovación, si se quiere, hasta con expresiones de reaccionarismo, con un crecimiento de las iglesias protestantes y evangélicas (lo que no implica que todas reproduzcan dichas expresiones) y con una mayor influencia de las lógicas mafiosas en toda la vida social y la institucionalidad.

Por otra parte, llama la atención que a pesar de que la construcción de un proyecto ético-político profesional haya sido una piedra angular en los debates movilizados desde el inicio del proceso, que de hecho se ha logrado posicionar a nivel nacional, y el Colectivo ha logrado un reconocimiento en el mismo, tampoco se ha realizado un análisis de rigor que posibilite movilizar concretamente una crítica al código de ética profesional y sus fundamentos. Incluso habría que cuestionarnos hasta dónde conocemos y entendemos la reflexión filosófica ética más allá de la influencia ontológico-marxista a la que nos hemos ido aproximando.

De igual manera, hace años no se asume de manera colectiva una reflexión sobre la formación profesional, la cual fue clave en los primeros años de crecimiento del proceso y de su influencia en los programas de Trabajo Social en diversas universidades. En esto es fundamental superar cierto optimismo pedagógico y endogenismo, de pensar que la clave de la superación o renovación crítica depende especialmente de los debates y nueva formación -diríamos desde el marxismo--; reconociendo efectivamente la importancia de tensionar y disputar nuevos proyectos político-pedagógicos, en coherencia con la perspectiva asumida por el Colectivo, debemos entender que esto depende directamente también de los cambios y transformaciones en las luchas sociales y de clases en la sociedad como un todo, y en particular sus expresiones en las universidades.

También cabe anotar que cada vez con mayor énfasis se plantea la necesidad de la organización gremial, estudiantil-profesional, más allá del Colectivo, donde se movilice la reflexión del proyecto ético-político, asumiendo el carácter de clase de la profesión, en términos de reivindicar derechos y pautar disputas concretas que posibiliten luchar por mejores condiciones de trabajo, tanto como gremio, como en general de las/os trabajadores en Colombia, para lo cual nuevamente surge la necesidad del análisis histórico-concreto de nuestra realidad concreta. Hasta ahora no tenemos ningún análisis colectivo -y no conozco tampoco ninguna reflexión sistemática individual- respecto a las condiciones de trabajo de las/os profesionales19.

5.3 Trabajo Social y luchas de clases

La reflexión sobre el Trabajo Social y la lucha de clases ha sido transversal y parecería obvia dado el referencial teórico-metodológico asumido, sin embargo, ésta ha sido poco desarrollada.

Se ha logrado entender el carácter profesional del Trabajo Social, sin embargo en diversos momentos aparece todavía alguna referencia a su supuesto carácter disciplinar, lo que nos coloca en una encrucijada respecto a sustentar la necesidad de la formación investigativa, la producción de conocimiento, el diálogo con las denominadas ciencias sociales y humanas, sin reproducir el epistemologismo propio del endogenismo y esa concepción fragmentadora de la realidad o la falsa superación a partir de la denominada inter-transdiciplinariedad.

Al asumir el Trabajo Social como una profesión en la división socio-técnica del trabajo, tendríamos que aproximarnos a las contradicciones que atraviesan la profesión, desde los intereses y necesidades del capital, por un lado, y los de las/os trabajadoras/es por el otro. Tendríamos que desarrollar una reflexión y análisis sobre nuestras posibilidades y límites para contribuir efectivamente desde el ejercicio profesional a los procesos de luchas sociales y de clases. Pero nos parece que más allá de la afirmación de esta necesidad, no hemos logrado mayores avances en esa reflexión colectiva, a pesar de que sí existen experiencias de varios tipos al interior del Colectivo.

Y el otro elemento que ha aparecido, pero con poco avance concreto, tiene que ver con una reflexión desde lo gremial en una perspectiva clasista. Nos parece que aquí hay una clave para pensar y definir una estrategia de influencia del Colectivo en las masas de profesionales y estudiantes, desde las propias necesidades e insatisfacciones de diverso tipo respecto a las condiciones de trabajo, pero además, porque sabemos que es en los propios procesos de lucha que es posible forjar una consciencia de clase, inicialmente reivindicativa, pero que guarda un potencial en cuanto a su posibilidad de radicalización para ir más allá.

En este mismo sentido, es urgente ampliar y profundizar la reflexión organizativa de la clase, recuperando el acumulado histórico de la herencia que asumimos, por supuesto en diálogo con nuestros contextos particulares. Al respecto, llama la atención que históricamente se ha hecho referencia a los movimientos sociales, pero siendo que explicitamos la lucha de clases como universal de las luchas sociales, por tanto reconociendo su centralidad, en lo mínimo deberíamos hacer un balance sobre el movimiento sindical, los partidos políticos de izquierda -marxistas y no marxistas- (Ramírez-Duarte, 2014), también los movimientos sociales, más recientemente los denominados movimientos políticos y sociales como Marcha Patriótica y Congreso de los pueblos, pero también las organizaciones insurgentes armadas.

Sin embargo, debemos tener cuidado para efectivamente superar el mesianismo y no pretender desde la profesión asumir lo que le corresponde al conjunto de la clase trabajadora. Por momentos nos parece que siguen apareciendo elementos que podrían apuntar hacia eso.

5.4 La herencia de la Reconceptualización

Otro tema clave que quisiéramos destacar es el de asumir que somos efectivamente herederos de la Reconceptualización. Reconocemos en ese movimiento el inicio de un proceso, en palabras de Netto (1994) y Molina-Molina (2012), de intención de ruptura, y pretendemos que con la construcción, consolidación y hegemonía de un Trabajo Social Crítico en América Latina, diverso, pero fundamentado en el marxismo, logremos la efectiva ruptura.

Desde la Reconceptualización, concordando con Quintero-Londoño (2014) en términos de que es una expresión profesional de la lucha de clases, es mucho lo que debemos aprender y convocar a su aprehensión, aprender de sus provocaciones, de sus consecuencias, de sus límites y errores, etc.20.

5.5 Política social, la gran ausencia

Como ya hemos planteado, en general el proceso del Colectivo TSCC se ha fortalecido en su fundamentación teórico-metodológica y política, sin embargo, no ha habido una reflexión colectiva rigurosa en torno a la política social en Colombia, en particular ninguna de las disertaciones ha tenido como objeto de estudio una apropiación de la política social, o alguna política específica y sus mediaciones concretas.

Esta gran ausencia es un desafío al que es urgente responder de manera colectiva e individual, el estudio de la política social como respuesta a las diversas expresiones de la “cuestión social”, por tanto a las luchas sociales y de clases; es uno de los vacíos que encontramos en general en la profesión en Colombia, y el Colectivo TSCC debe asumir este estudio y su análisis para ampliar y profundizar la presencia e influencia del Trabajo Social, no sólo para la implementación, sino también para la elaboración y evaluación de la política social, entendiendo sus límites, pero contribuyendo a que efectivamente se asuman en una perspectiva de derechos humanos universales.

6. A manera de conclusiones

El Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia es un instrumento organizativo profesional, expresión de la lucha de clases, principalmente para la batalla de ideas, en una apuesta de renovación crítica de la profesión.

En consecuencia, son diversos los debates y desafíos para este Colectivo que se consolida organizativamente, pero que aún está en un proceso germinal con respecto a su solidez teórico-metodológica y política; en esto será clave el intercambio con otras experiencias, donde Brasil seguramente seguirá siendo un importante referente, pero no es el único, ya que hay otros desarrollos particulares y también con acumulados importantes en otras experiencias colectivas, por ejemplo en Argentina. Pero también es importante tomar distancia, diferenciarnos, y sobre todo entender nuestro propio proceso, las particularidades del desarrollo profesional en Colombia, a partir de las mediaciones con la lucha de clases, y que se pueda conocer lo que es el Trabajo Social en Colombia, incluso como un espejo que contribuya para enfrentar el conservadurismo profesional que cada vez toma más fuerza en Brasil y en otros países.

Es fundamental retomar y mantener una práctica de intercambio, de debate y de formación interna, estudiando, por una parte, las propias producciones del Colectivo y sus integrantes; así como producciones de profesionales en Colombia y la región -no sólo de con quienes se tiene afinidad teórico-política-; y sobre todo, el necesario estudio de Marx y la tradición marxista, para lo cual nos parece que urge conformar grupos de estudio de El capital (y el conjunto de textos de la crítica de la economía política), y también de sus obras de juventud y sus textos de análisis de coyunturas; así como también es necesario el estudio de los clásicos del pensamiento burgués y de sus principales exponentes contemporáneos, que influyen en el Trabajo Social en Colombia, para fundamentar las críticas a los mismos.

En términos gremiales organizativos, urge analizar las condiciones concretas que se tienen actualmente en el Colectivo y definir una estrategia de influencia en las masas profesionales, desde instrumentos de comunicación permanentes, hasta la ocupación e influencia en los espacios asociativos. En este sentido, también es muy importante un intercambio con profesionales, docentes y estudiantes, para pensar en términos concretos algunas provocaciones para movilizar en torno a las posibilidades de contribuir como categoría profesional a la construcción de paz con justicia social.

No pretendemos haber aprehendido toda la riqueza del proceso de TSCC, pero sí evidenciar su potencialidad. Nos parece muy importante materializar las iniciativas de sistematización de experiencias, que seguramente brindarán otros elementos, no sólo respecto a lo organizativo -que es muy importante- sino también para provocar nuevas investigaciones sobre la dinámica de la lucha de clases en la contemporaneidad en Colombia, y sobre las determinaciones de dicha dinámica en el Trabajo Social en su conjunto. Pero también sospechamos que los procesos de sistematización puedan brindar pistas importantes para seguir pensando y construyendo los caminos de las luchas por la transformación de la sociedad y la renovación crítica profesional para contribuir en esos procesos.

Finalmente, quisiéramos destacar que consideramos que la investigación social en la búsqueda de producir teoría, es decir, aproximarnos a reproducir idealmente la realidad social, sus contradicciones, su movimiento, sigue siendo un elemento clave y necesario, tanto para contribuir en la organización y la lucha de las clases trabajadoras, como para el fortalecimiento y sustentación de la formación y el ejercicio profesional de trabajadoras/es sociales, su organización gremial y su aporte en esos procesos de luchas.

Retomando al comandante Fidel Castro, en su diálogo con los intelectuales, si uno supiera que el mundo va a durar 10 años, está en el deber de luchar para hacer algo en esos 10 años. La experiencia del Colectivo TSCC, y la apuesta por una renovación crítica del Trabajo Social, apunta a que nos constituyamos en intelectuales orgánicos de las clases trabajadoras y contribuyamos en sus procesos de lucha por la emancipación humana.

7. Referencias bibliográficas

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  30. ..
ste artículo es producto parcial del capítulo 5 “La construcción de un Trabajo Social Crítico en Colombia”, de la tesis de doctorado titulada “Lucha de clases y Trabajo Social en Colombia. Una aproximación a los casos del Movimiento Político y Social Marcha Patriótica y del Colectivo de Trabajo Social Crítico Colombia”, defendida y aprobada en febrero de 2017. Esta tesis fue realizada con financiación de la CAPES entre 2012-2014 y de la FAPERJ (Bolsa nota 10) entre 2014-2016.
Nos parece importante aclarar que esta aproximación no pretende reemplazar de ninguna manera una sistematización del proceso del Colectivo, la cual está pendiente como una tarea desde hace años y que no se ha logrado materializar por diversos motivos. Sin embargo, esperamos sí estar contribuyendo en pistas de análisis y reflexión para dicho proceso.
Inicialmente se pretendía hacer una aproximación a los procesos de lucha de clases y desarrollos del Trabajo Social en el Valle del Cauca, sin embargo, por diversos motivos no hubo condición para concluir esta parte, sobre la cual se lograron algunos avances y se espera continuar próximamente en otro proceso investigativo.
obre la crisis estructural del capital realizamos una síntesis en el capítulo 2 de la tesis de doctorado aquí retomada. Sobre el neoliberalismo en América Latina y las diversas respuestas populares y de gobiernos dichos neoliberales, véase, a manera de introducción, Anderson (2003), Borón (2012) y Stolowicz (2015).
arte de esta exposición fue presentada en el año 2015 en la mesa: Perspectivas do pensamento crítico no Serviço Social na América Latina, en la VII Jornada Internacional de Políticas Públicas (JOINPP), realizada en la Universidade Federal de Maranhão -posteriormente ampliado y publicado en la Revista Políticas Públicas Vol. 20 de la misma universidad-. También en el Foro nacional de Trabajo Social Crítico, previo a la VI Asamblea.
En los años de gobierno de Uribe Vélez fueron crecientes e intensificadas las diversas expresiones de contrainsurgencia en las universidades públicas: amenazas, desapariciones, asesinatos, aumento de la brutalidad de la fuerza en la represión a las manifestaciones y protestas, infiltraciones, criminalización y judicialización, entre otros.
l cual tiene sus antecedentes en el movimiento estudiantil en Trabajo Social de finales de la década de 1980 y especialmente de 1990, particularmente frente al fracaso de la tentativa de crear la Organización Colombiana de Estudiantes de Trabajo Social (OCETS), tentativa que surge en el marco de los Encuentros Nacionales de Estudiantes de Trabajo Social (ENETS), desde mediados de la década de 1990 e inicio de la década de 2000, que se extenderá hasta 2007, pero que no se consolida. Ya en 2004 estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia, protagonistas en la construcción de esa propuesta, deciden abortarla, y en plenaria del ENETS, en Cali, quedó decidido no continuar dicho proceso; sin embargo, en 2005 nuevamente se pauta continuar con esa construcción.
En este I Encuentro se contó con la participación, como invitados internacionales, de académicos de izquierda con un importante peso en el debate profesional en la región continental: Carlos Montaño, César Barrantes, Marcos Chinchilla y Natalio Kisnerman; por parte de Colombia fue invitada Gloria Cuartas.
En ese momento, y hasta 2009, se tenía la costumbre de hacer referencia al acumulado de Brasil como el “Servicio Social Brasilero” o la “escuela de Brasil”, lo cual puede llevar al error de entender o asumir un Servicio Social homogéneo, perdiendo de vista la diversidad y pluralidad del debate profesional en ese país. Aún en la actualidad algunos/as integrantes del Colectivo siguen refiriéndose así, pero en general se tiene claridad que no existe un único Servicio Social brasilero.
os invitados fueron Marcelo Cortizzo y Norberto Alayón. Inicialmente se pretendía la participación de José Paulo Netto, pero no se pudo concretar.
n el año 2010 se decide que la organización por colectivos será por ciudades, con el fin de tener la posibilidad de que haya diversos procesos en una misma ciudad, como era el caso de Bogotá, donde comenzaron a surgir colectivos en varias universidades privadas. Además, porque cada vez había, y habría, más integrantes recién graduados, quienes no necesariamente podrían mantener una dinámica de colectivo universitario –especialmente estudiantil–. De esta manera, también en el Colectivo nacional, cada vez había más profesionales en ejercicio, y/o que tuvieron la oportunidad de asumir la docencia, y/o que siguieron estudios de posgrado en el país o en el exterior (especialmente en Brasil).
En los cuales se contó con la participación como invitados internacionales de Alejandro Casas, María Lorena Molina (2 veces), Ramiro Dulcich Piccolo, Andrea Oliva y también nuevamente con Carlos Montaño (2 veces).
Aunque este horizonte no se ha hecho explícito en los documentos del Colectivo, principalmente porque se considera que es posible llegarle a más gente y convocar de manera más amplia sin esta explicitación, a pesar de que sí se plantea en los diversos debates y en diversos textos producidos por integrantes del Colectivo.
No realizaremos aquí un análisis exhaustivo de estas disertaciones, a pesar de que consideremos pertinente y necesario ampliar y profundizar las indicaciones que aquí haremos, incluso intentando recuperar la trayectoria académico-política que se ha tenido; pensamos que esto puede contribuir mucho a evidenciar fortalezas, entendimientos comunes, pero también a asumir con tranquilidad nuestros límites y explicitar las diferencias, elementos que pueden generar una agenda de formación y debates colectivos.
etomar el materialismo dialéctico e histórico como método de comprensión de la realidad social. *Realizar y difundir análisis críticos del sistema capitalista en su fase actual: globalización neoliberal. *Asumir una posición en contra del conservadurismo profesional. *Impulsar un proyecto profesional colombiano desde Trabajo Social Crítico para que sea hegemónico, y ponerlo en debate con otras propuestas en América Latina.
ntre 2010 y 2016 fueron defendidas 7 disertaciones de Maestría en Brasil de quienes son o fueron integrantes del Colectivo: Salamanca-Ávila (2010), Sierra-Tapiro (2012), Quintero-Londoño (2014), Valencia-Orrego (2014), Ramírez-Duarte (2014), Romero (2015) y Castañeda-Gómez (2016).
Por supuesto, no pretendemos decir que éstas sean las reflexiones y los debates en que se agota la producción desde el Colectivo, todo recorte es arbitrario, pero hemos hecho un esfuerzo por destacar elementos que consideramos han estado presentes de manera más intensa, sea por ser preocupación o sea por el desarrollo mismo, en el acumulado colectivo. Tampoco pretendemos agotar ningún tema, sino plantearlos a manera de provocación, para continuar nuestro proceso de fortalecimiento y profundización teórica de los fundamentos de la profesión, en nuestra apuesta por una renovación crítica del Trabajo Social en Colombia y América Latina
quí son clave, a manera de introducción, los textos del libro organizado por Borgianni, Guerra y Montaño (2003).
ecientemente Ricardo Plazas defendió su disertación de Maestría en clave de entender el Trabajo Social como una profesión en la división socio-técnica del trabajo, por tanto, como un trabajo asalariado, mediado por la dinámica y las contradicciones de las relaciones capitalistas de producción y reproducción del ser social en la contemporaneidad, analizando particularidades que se presentan en Colombia.
Actualmente Quintero da continuidad en la tesis de doctorado en Servicio Social a su investigación sobre la Reconceptualización en Colombia, la cual seguramente nos brindará elementos claves para estas reflexiones.